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martes, 26 de junio de 2007

John McClane, otro héroe apaleado

Después de Indiana Jones, tenemos en John McClane otro héroe al que recibir golpes le gusta más que pillar a los malos. La primera película Jungla de cristal es de 1988, cuando las aventuras del arqueólogo aventurero estaban a punto de terminar. Ahora, al teniente McClain (que ya debe de ser por lo menos capitán) le sacan también de la jubilación, para hacer frente a unos peligrosos terroristas que, por lo que se ve en el trailer, están dispuestos a volar el Capitolio. La película se titula Live free or die hard (misericordiosamente traducida en España como La Jungla 4.0).

Pero el mejor trailer de la película no es ninguno de los realizados por el departamento de márketing de la Fox. Ha sido un grupo que se llama GuyzNite el que ha realizado un homenaje a la serie. Grabaron una canción en la que hacen un repaso a la trayectoria del detective de la policía de Nueva York, acompañada por un vídeo con una selección de imágenes de las películas. Los listos de los ejecutivos de la Fox les obligaron a retirarlo de YouTube, pero ahora que se acerca el estreno de la película en Estados Unidos (este fin de semana), no sólo les han pedido que vuelvan a publicar el video y les han facilitado imágenes de la nueva producción para que incluyan una cuarta estrofa de promoción de la próxima película. El nuevo vídeo es éste:



Via: The New York Times, a través de The Inquirer en español y Meneame.

domingo, 24 de junio de 2007

Paul Potts, cantante frustrado de ópera


Así que Paul Potts no era un vendedor de teléfonos móviles, sino un cantante frustrado de ópera que ha visto en Britain's got talent (una especie de Operación Triunfo de las variedades en el Reino Unido) una forma de recuperar su carrera.


Según la biografía de Paul Potts que aparece en el programa de la Opera de Bath (una compañía de ópera amateur del Reino Unido), en 2003, momento en el que iba a interpretar el papel de Radamés en Aida, Potts ya había dado clases magistrales con Katia Ricciarelli y Luciano Pavarotti y había interpretado en Bath los papeles de Don Basilio (Las bodas de Figaro), Don Ottavio (Don Giovanni) y en 2001 el papel epónimo en el Don Carlos de Verdi.

Según la biografía de la Wikipedia, Potts empezó a cantar ópera con 28 años, en 1999. No es una edad demasiado alta para iniciar una carrera musical, pero sí para comenzar unos estudios. Los datos que aparecen en la ópera de Bath señalan que hizo una gira por el norte de Italia como solista (lo cual me parece muy extraño). Dejó la ópera en 2003, año en el que se casó y se rompió la clavícula (no necesariamente en este orden).


¿Conclusiones? Bueno, Paul Potts es muy bueno si es un vendedor de móviles metido a cantante de ópera: tiene un timbre hermoso (muy similar al de Pavarotti), un brillo notable, especialmente en el registro más agudo, transmite al cantar... Pero si estamos hablando de un cantante amateur que busca el paso a los escenarios profesionales ya nos referimos a otra cosa: le falta presencia escénica y es inseguro en la afinación, entre otros defectos. Por supuesto, la ópera de Bath podía darse con un canto en los dientes de tener una voz así (y ésa es la razón de que cantase en muy poco tiempo papeles tan distintos como Ottavio y Radamés).


Via: Vaya tele

sábado, 23 de junio de 2007

Nombres de niños como marcas comerciales

¿Cómo ponerle nombre a un niño? El proceso, en Estados Unidos, empieza a parecerse cada vez más al de inventarse una marca comercial, según un artículo del Wall Street Journal que habla de un nuevo negocio, el de asesor a la hora de bautizar a un niño. También refleja la creciente importancia de Google, con la cita de una mujer que había decidido poner como nombre a su hija Zoe Rose y que se echó atrás cuando descubrió que una actriz porno inglesa había tomado ya ese nombre. (Por cierto, en Flickr hay un conjunto de fotos de una niña cuyos padres no tomaron esa precaución). En palabras de Stanley Lieberson, un sociólogo de Harvard, "los nombres se han convertido en una cuestión de moda y gusto", y ya no dependen tanto de la historia familiar y cultural de los padres.

via: Art & Letters Daily

viernes, 22 de junio de 2007

Si la primera vida fuera como la segunda



Para quienes no han estado nunca en Second Life, los protagonistas del vídeo de mueven como los avatares de ese mundo virtual. Cuando uno se ausenta durante demasiado tiempo, se queda dormido de pie, como les ocurre en varios planos a los actores.

Vía: ecuaderno

¡Vuelve Indiana Jones!

Indiana Jones fue el primer héroe al que le daban una somanta de golpes película tras película. En la que se está rodando pasa lo mismo (obsérvese la sangre en la rodilla), pero con lo mayor que está ya Harrison Ford parece, más que un explorador que recorre el mundo, un granjero de Wisconsin (o de Indiana), pensando en si el año que viene sembrará patatas o cebollas.

La fotografía es la primera imagen oficial que sale de la película. Sean Connery, a quien le ofrecieron volver a interpretar el papel de padre de Indiana (hubiera sido estupendo ver cómo le vuelve a llamar Junior al doctor Jones), ha renunciado al papel con el irreprochable argumento de que se lo pasa mucho mejor jubilado que actuando.
La fotografía aparece en la página oficial de la nueva película.

sábado, 24 de marzo de 2007

Los apellidos de 'Mujeres desesperadas'


Notas para una descabellada teoría de la conspiración. En Mujeres desesperadas todos los malos llevan apellidos ingleses y todos los buenos llevan apellidos que no son puramente ingleses. Empecemos por los buenos (por cierto, hay algunos spoilers de la primera y la segunda temporada, pero no de la tercera).

Las cuatro protagonistas son Bree Van de Kamp (holandés), Susan Mayer (alemán), Gabrielle Solís (español) y Lynette Scavo (italiano). En cuanto a los varones, Mike Delfino tiene una apellido italiano.

Pero ¿qué pasa con los malos? Bien, Paul Young (que asesina a la señora Huber) tiene un apellido esencialmente inglés, y lo mismo ocurre con el farmacéutico asesino, George Williams. En la segunda temporada es Betty Applewhite quien es capaz de tener encerrado a su hijo en el sótano. Aunque, bien, concedamos que es un personaje ambivalente, como el de la propia Edie Britt. En cuanto a las hermanas Martha Huber y Felicia Tilman, aunque la cotilla de la señora Huber no nos cayera bien, no era de lo peor (su apellido es alemán), pero su hermana (apellido inglés) sí es de la piel del diablo.

Sí, ya oigo esas voces al final de la sala que protestan diciendo que si el destino está marcado por los apellidos, habrá que tener en cuenta los apellidos de soltera de las protagonistas. Pues tienen razón, pero, afortunadamente, Marc Cherry y sus escritores vienen, sorprendentemente, en apoyo de mi teoría. Los nombres de las cuatro mujeres son Gabrielle Márquez (de nuevo en español), Susan Bremmer (holandés hasta donde yo sé, pero bastante extendido), Lynette Lindquist (es sueco, aunque en sueco suele escribirse Lindqvist) y ¡atención!, la única que es capaz de dejar a su hijo abandonado en la carretera y ver morir a su novio sin hacer nada se llama Bree Mason.

Así que habrá que tener muy vigilados a Orson Hodge y Ian Hainsworth en la tercera temporada. Tienen apellidos demasiado ingleses.

Aunque es muy probable que todo esto sea una melonada.

sábado, 3 de marzo de 2007

La verdadera 'Anatomía de Grey/Gray'

Henry Gray La anatomía de Grey existe, y no es una página con imágenes eróticas de Ellen Pompeo, como más de uno podría pensar. Es un libro de Anatomía escrito por un cirujano británico llamado Henry Gray, que aprendió anatomía, según la Wikipedia, por el "método lento y sin precio de realizar disecciones a los cadáveres", pero que tuvo la suerte de contar con el doctor Henry Vandyke Carter para las 363 ilustraciones de la primera edición, que salió a la luz en 1858 bajo el título de Anatomía de Gray: Descriptiva y quirúrgica.

Su éxito fue muy grande y aun ahora, cuando nos acercamos al sesquicentenario (¡qué palabra tan bonita!) de la primera edición, sigue siendo un libro de referencia, no sólo en el mundo anglosajón, sino también en España. El libro sigue a la venta en nuestro país (y en otros hispanohablantes) bajo el título de Gray. Anatomía para estudiantes. El volumen no es pequeño. Tiene 1.088 páginas y cuesta 85 euros. Se trata de una reedición del año 2006.

Pero ni siquiera hace falta comprarse el libro para conocer el trabajo de Gray y Vandyke. Gracias a la página web Bartleby, que combina ediciones recientes, como la Enciclopedia Columbia de 2001, con auténticas delicias, como un manual de etiqueta neoyorquino de 1922 se puede acceder a los contenidos de la Anatomía de Gray. Se trata de la edición estadounidense de 1918, que ya se encuentra en el dominio público, y que cuenta con un millar de ilustraciones, muchas de ellas a color. Todas las ilustraciones se pueden ampliar hasta un buen tamaño.